
En mi última visita al maravilloso mundo de polvos rosados encontré una película que creo que ni llegó a la cartelera peruana (qué raro, no?). Se trata de la última de Oliver Stone, W. En este nuevo biopic seguimos la vida de George W. Bush.
En sí, la película no me gusto mucho. Es lenta y por momentos la siento sobre actuada. Pero lo que me pareció interesante fueron las escenas en las que deciden la invasión de Irak. Nunca sabremos con seguridad qué sucedió en esa reunión en la realidad, pero viendo lo que se ha dado en los últimos años, creo que es una aproximación bastante acertada.
También me gusto el enfoque a este personaje que no es muy querido que digamos en el mundo entero (quienes me conocen, saben lo que pienso). Por más que tenía a tanta gente en contra de él, pensaba que estaba haciendo lo correcto, una especie de un trabajo mandado de Dios.
Me da la impresión que la película intenta que el espectador sienta pena hacia este personaje. Es un hombre que en verdad nunca quiso ser presidente, que siempre estuvo bajo la sombra de su padre. Pero más que eso, la película me dejó con la sensación de haber visto a un hombre superficial, cerrado en sus ideas y con serios problemas frente a la figura de su padre (por qué será que usó a los mismos asesores?)
Aquí les dejo el trailer. Estén atentos al momento en que dicen el título de este post. Me causa gracia.

